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¿Dónde estaba el Estado? La tragedia del Jet Set y el precio de la indiferencia institucional
Por Pedro Danel Guzmán, director de Notidiarias.com
La tragedia del Jet Set, que cobró la vida de 226 personas, ha dejado al país enlutado, conmocionado y profundamente indignado. Más allá del dolor legítimo que embarga a las familias y a la sociedad entera, hay una pregunta que retumba con fuerza en el corazón colectivo de la nación: ¿Dónde estaba el Estado?
La República Dominicana no es ajena a las tragedias, pero cada vez que una ocurre bajo circunstancias que pudieron haberse evitado, el reclamo ciudadano se vuelve más intenso y más legítimo. En este caso, la percepción social es clara: hubo fallos estructurales, negligencia acumulada y una preocupante permisividad institucional que, combinadas, convirtieron una noche común en un desastre nacional.
La gente no habla solo con lágrimas; habla con datos, con sospechas, con memoria. ¿Tenía el local los permisos adecuados? ¿Cumplía con los protocolos de seguridad establecidos por ley? ¿Había una supervisión periódica por parte de las autoridades municipales o del Ministerio de Interior y Policía? Las respuestas oficiales han sido, hasta ahora, vagas o directamente inexistentes. Mientras tanto, la ciudadanía no necesita un dictamen técnico para saber que algo huele mal.
Las redes sociales, como termómetro social, han reflejado con crudeza el sentir popular: el Estado ha fallado. Ha fallado en su rol de supervisar, de prevenir, de actuar antes de que suceda lo irreversible. Ha fallado también en dar una respuesta organizada, efectiva y humana. Cuando las instituciones no actúan con la rapidez y la responsabilidad que exige el momento, no solo se tambalea la confianza pública: se confirma un patrón.
Y es que esta no es solo una tragedia aislada. Es el reflejo de una cultura institucional donde muchas veces impera la indiferencia, el clientelismo y la falta de consecuencias. Donde las normas existen, pero no se aplican. Donde los responsables rara vez pagan, y donde las víctimas suelen ser las mismas: los más vulnerables, los más olvidados.

