¿ Reforma policial?

 ¿ Reforma policial?

La Policía Nacional, desde Trujillo, la dirige el presidente. Su dirección práctica está en Palacio, no en Interior y Policía. Los directores de la PN primero van a Palacio y luego pasan por Interior, si el ministro les llama. Primer problema.

No funcionan adecuadamente los premios y castigos de acuerdo a la ley y sus reglamentos. Régimen de consecuencias y sanciones es como un embudo. Casi siempre, la soga rompe por lo más delgado en la Policía Nacional. Los mandos superiores cuando fracasan en sus demarcaciones, son trasladados a otras. Las debilidades y carencias solo rotan de un lugar a otro. Eso no funciona. Segundo problema.

La “reforma policial” es un mito. Si al agente no se le garantiza una profesión y un retiro digno, salud, vivienda y educación para sus hijos, responsabilidad del Estado y el gobierno, los puntos de drogas suplirán muchas de esas necesidades. Hay que dignificar la profesión policial. Tercer problema.

El cuarto problema es de inversión, es de dinero. Dice el gobierno que ha invertido 8,369 millones de pesos en la “reforma policial” en los dos últimos años. Es muy poco dinero para una reforma integral. Los gobiernos anteriores tampoco invirtieron lo suficiente en la PN.

Necesitamos entre un 1% y 1,5% de PIB para iniciar una verdadera reforma policial, es decir, entre 80 y 120 mil millones de pesos. El presupuesto en 2026 para la PN es de RD$40,847.2 millones, es decir, la mitad o un tercio de lo que necesita para iniciar su reforma.

En Chile se ha calculado que el coste de la inseguridad está entre 2,6% y 3% del PIB, mientras que en la región latinoamericana se calcula en un 3,44% del PIB anual. ¿Cuánto nos cuesta aquí? Seguro que más de 240 mil millones pesos.

Medidas previas a la Reforma Policial:

1. Especialización de un porcentaje de por lo menos 1%del PIB para la seguridad ciudadana. Fuente: juegos y bancas de apuestas.

2. Identificado el dinero, un retiro digno y generalizado de los altos mandos para dar paso a una nueva generación de comandantes policiales (cuando fui ministro y hablé de esto me dijeron que los generales retirados podían hacerle la vida imposible al gobierno).

3. La Policía Nacional (PN) debe terminar de entender que no es un cuerpo militar, ni su plana mayor un grupo de generales para combatir el crimen y la delincuencia. Los generales son para ir a la guerra. La misión de la PN está clarísima en el art.255 y sus acápites en la Constitución: Salvaguardar la seguridad ciudadana, prevenir y controlar los delitos…

A partir de la aplicación de las tres medidas arriba señaladas, entonces podría iniciarse una verdadera Reforma Policial en la Policía Nacional.

Mientras tanto, nos escandalizamos, con sobrada razón, hasta que baje la marea y vuelvan nuevos crímenes y se repitan malas actuaciones como la que le costó la vida al joven Darlin Mercado Reyes. La prensa cumplirá con su deber de informar. El gobierno dejará la bola correr. Así tampoco funciona.

Carlos Amarante Baret

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