“Veo el Congreso demasiado controlado por el Poder Ejecutivo y eso no es bueno para la democracia”

 “Veo el Congreso demasiado controlado por el Poder Ejecutivo y eso no es bueno para la democracia”

El expresidente del Senado, Ramón Alburquerque, reconoce que es crítico del gobierno de su propio partido porque aún aspira a ser presidente de la República. De hecho, critica que el Poder Ejecutivo tenga –a su parecer– una fuerte influencia en los legisladores, al punto de alertar que es lesivo para la democracia.

Todavía no quiere revelar cuál fue el cargo de alto nivel que acordó con Luis Abinader y, en vez, el presidente lo nombró en un puesto directivo que rechazó y del que aún habla con cierto enojo.

A sus 71 años, recibe a Diario Libre en la oficina que tiene en la avenida Abraham Lincoln de la capital desde hace 34 años, donde despacha asuntos ligados a su profesión de ingeniero químico y especialista en energía.

Sentado detrás de un panel transparente, que le instalaron en su escritorio como prevención ante el COVID-19, responde una llamada en italiano, idioma que habla con fluidez. También, habla otras lenguas como el francés. Recuerda que lo aprendió de niño cuando estuvo en Canadá tratándose un asunto de salud.

Alburquerque ha encontrado en Twitter un medio para “divertirse” –como dice–. En esta red social es asiduo en comentar temas de actualidad y en opinar sobre la gestión presidencial de Abinader, quien es miembro del Partido Revolucionario Moderno (PRM), del que el exsenador es integrante de su Dirección Ejecutiva.

Y fuera de Twitter tiene muchas cosas por decir.

—Siempre ha sido crítico sobre cómo se maneja el país, no importa qué partido gobierne. ¿Cuáles entiende que han sido los aciertos y desaciertos del PRM en estos siete meses dirigiendo la nación?

El PRM es un gobierno modélico, de colección. Pudiera decirse que en estos siete meses hasta sería el mejor que ha tenido en la historia el país, porque con él el pueblo ejerció una de las elevaciones de dignidad más profundas que ha tenido la historia nacional. Este país olvidó su hambre, el desempleo; olvidó la inseguridad ciudadana, para concentrarse en buscar un gobierno que combatiera la corrupción (…).

Por eso yo digo que el pueblo dominicano ha tenido dos grandes momentos de dignidad absoluta: el de 1965, cuando militares jóvenes expusieron y dieron su vida dando un golpe de Estado, pero no para ejercer ellos el poder y beneficiarse, sino para retornar al país a la constitucionalidad y a un gobierno que había sido electo por mayoría absoluta, el de Juan Bosch (…) Y el otro momento ha sido este, en que un gobierno, creyendo que podía subyugar al país con dinero y con dádivas, al reventar la pandemia, impuso un sistema de asistencia sanitaria y asistencia humana y empresarial muy por encima de sus posibilidades económicas, pensando que iba a ser de pocos meses, o a lo sumo tres, pero eso se prolongó.

Y ese gobierno, que hizo parte de la campaña en pandemia, que fue electo en pandemia, juramentado en pandemia, sigue gobernando en pandemia.

Ahora nosotros nos imponemos en la función que siempre hemos tenido. Queremos ser el que señale lo que no debe olvidarse, y hay cosas que no deben olvidarse.

—¿Cómo cuáles?

Por ejemplo, en los combustibles no debe olvidarse que siempre se dijo en campaña que había toda una mafia enquistada, donde se jugaba con los millones y se abusaba de los precios, entonces, por eso es que exigimos que se haga un estudio exhaustivo, porque el propio Leonel Fernández dijo en 2008 al Fondo Monetario que parte de los compromisos a los que estaba dispuesto era a eliminar permisos de importación que se habían dado de combustibles a partir del 2004. Entonces, a lo mejor eso se está haciendo todavía (…) Pero, también que el país sepa que los precios que tienen los combustibles son precios razonables, tal y como la ley que se aprobó: si subían fuera, subían en el país; si bajaban, bajaban en el país, y se venderían en la misma proporción, entonces es de eso que estamos tratando.

También, creemos que en 1992 y 93 se hicieron las reformas tributaria y arancelaria para racionalizar los impuestos. Aquí habían impuestos antes de esa reforma hasta de 400 por ciento, 270, pero con la reforma tributaria y la reforma arancelaria los impuestos se homologaron a lo que se paga en las demás naciones de la región, es decir, somos competitivos. Si eso es así, ya no se justifican esos contratos que exoneraban a las empresas. Mientras más rica y más poderosa, más exoneraciones, cuando entonces se tiene al motoconchista, que se gana la viva tostándose la espalda al sol y que en conjunto pagan sobre 13 o 14,000 millones de pesos al año, y que se estén exonerando decenas de miles.

—¿Confía en que el PRM va a cambiar esas cuestiones?

Ese es el trabajo que estamos haciendo, esa es la esperanza que tenemos, y a quien yo le debo exigir es al que salió de mis entrañas, al que salió de mí mismo. ¿Quién fue que propuso la creación del PRM? Fuimos nosotros. ¿Quien nos apoyó? El único fue Hugo Tolentino, que Dios lo tenga en la gloria. Pero los otros hasta dudaron de esa osadía, los propios compañeros que están en el poder dudaron de esa osadía, y nosotros, luego, entre todos construimos el partido; entonces, mi único espíritu es el de colaboración.

—Ahora que menciona la fundación del PRM, muchos de los funcionarios altos del partido están en el Gobierno con otras ocupaciones. ¿Usted cree que el PRM está un poco debilitado ahora y quizás para el 2024 no esté tan fuerte como en 2020?

Esa es otra línea de trabajo que tenemos nosotros. Resulta que hay gente que dice: pero no se puede luchar para cambiar un gobierno para que luego usted pida un empleo. Ese es un enfoque mezquino. ¿Usted sabe el trabajo que tienen que hacer miles de personas que dedican todo su tiempo? No a ir a una reunión o a una manifestación un día. Un partido, para alcanzar el poder, y el PRM lo alcanzó en seis años apenas, tiene gente que, desde para fundarlo, está dedicando todo su tiempo.

Pero, así como tiene derecho un “popi” –como dice la juventud ahora– a tener un carro, más lo tiene uno que se fajó trabajando (por el partido).

Pero eso no es que el Estado sea un botín, no, eso lo impuso Dios. ¿Qué es lo que hace Dios por nosotros? Que nos ofrece la gloria si nos portamos bien, que nos ofrece el cielo si cumplimos su palabra, que nos ofrece el cielo y la gloria si hacemos el trabajo. Aunque no sea, no venga a cuento la comparación, yo lo que quiero decir es que el supremo creador ha dejado como norma que se debe premiar el trabajo.

—¿O sea que aboga por que se priorice el empleo a los del PRM?

Porque uno de los temas que debe tratar con delicadeza y responsabilidad el gobierno del PRM es precisamente el de corresponderle a los que trabajaron para llevar el partido al poder.

—¿Cree que Abinader no lo está haciendo como debe ser con la gente de las bases?

No soy yo el que debe estar diciendo si lo hace o no lo hace, son las expresiones en todo el país de que se necesita. Porque, ¿qué es lo que pasa? Podrá ser que esa ley de carrera administrativa, la 41-08, que nosotros apoyamos como ley…, pero ¿será el PLD, que dio los gobiernos más corruptos de la historia, medido por Transparencia Internacional, por el Foro Económico Mundial, medido por American Watch, medido por el propio gobierno de Estados Unidos, por la Cepal, por el BID, por todos estos foros, como de los gobiernos más corruptos, y en las mediciones que el país sacaba como gobierno en la posición 137 en mediciones de 144 países y de 160? Entonces, ¿serán las administraciones de ese partido el que adecentó la administración pública? (…) ¿Cómo puede ser el más corrupto y entonces dejarle al país dizque a la administración pública 200,000 o 140,000 funcionarios dizque honestos? Lo que puso fue sus cuadros políticos.

—¿O sea que apoya, quizás, lo que ha dicho Josefa Castillo?

No, yo ni sé lo que dice Josefa ni me voy a interesar.

—Aumentó la nómina para poner a su gente (del PRM) en la Superintendencia de Seguros.

Yo lo que estoy diciendo que, si usted me sigue el hilo se da cuenta qué es lo que estoy diciendo, que no se parece a ninguna otra cosa si no a lo que estoy diciendo. Que esa fijación de que los cargos casi más delicados que los domine el PLD, que los haya puesto, no lo apoyo. Estoy de acuerdo con la carrera administrativa, pero que la inicie un gobierno ético, porque yo no sabía que un corrupto produce obras honestas y crea una administración pública honesta, porque, entonces, ¿cómo es que sacaba las peores mediciones de percepción de la corrupción?

Es que en esto el PRM está en una trampa y tiene que salir de ella, porque, así como dijo el ministro Furcal, él dijo: ¿a alguien se le puede ocurrir que yo sea ministro de Educación y tenga 35 directores de distritos escolares nombrados irregularmente por el gobierno pasado, es decir, que ellos me dirijan el trabajo que yo como ministro esté haciendo después que nuestro partido ganó ampliamente?, eso mismo tiene que decir el presidente para deshacerse de eso.

—Ahora que menciona mucho la corrupción, también usted se pronunció de esa manera cuando Hipólito Mejía era presidente en el 2002. Según publicó el periódico El Caribe, usted dijo: “Sí, hay corrupción. Sería un absurdo negarlo”. Ese año, durante su campaña política, también sacó a colación errores económicos y políticos de la administración de Hipólito como el aumento de la tasa del dólar… ¿Cree que Abinader está gobernando mejor que Hipólito?

Este gobierno ha sido un modelo, ya le dije. Ojalá todas las cosas le salgan como van. Ha cometido algunas cosas por inexperiencia, pero claro, es lógico en quien nunca ha hecho una cosa, y de humanos es también errar, pero los ha corregido inmediatamente. De manera que el gobierno de Hipólito tuvo muchas luces en sus dos primeros años, antes de que se le encendiera la llama destructora de la reelección, y también antes de la explosión nuclear de la banca, que hizo volar en trizas toda una obra de gobierno que marchaba ejemplarmente. De manera que, con sus luces y sus sombras, pero este, yo pienso que todavía es el gobierno que, salvo este tema interno del partido y el tema que debe enfocarse a esos tres elementos fundamentales que nosotros decimos: el tema de la transparencia, de los combustibles, es un tema fundamental; el tema de esas exenciones que ya mencionamos (…)

Otra cosa que debe resolverse ahora (es que) si un gobierno comete un error y firma un contrato que resulta oneroso para el interés de la mayor parte de los dominicanos, es incorrecto, inconstitucional, venir a reclamar seguridad jurídica, porque como, por ejemplo, ese contrato que se firmó en 2002 (…) de la Autopista del Nordeste, donde en 13 años se han cobrado decenas de miles de millones y seguirá eso así por tantos años más. ¿Cómo es posible que se argumente la seguridad jurídica a favor de un dolo y de una negociación inicua que daña el interés de una nación? Entonces, no hay seguridad jurídica para el pueblo, para los consumidores. Entonces, esas son cosas que este gobierno debe tratar de corregir porque este gobierno tiene una responsabilidad muy grande, la gente lo entiende como que es un salto a la honestidad y a las cosas bien hechas.

—Hay que resaltar que usted es una persona muy activa en Twitter.

Es una de mis diversiones (se ríe).

—Escribió una vez ahí: “Si el gobierno del PRM y aliados no para las alzas súbitas de precios de la canasta familiar, de combustibles, emplea su gente y se distancia con prudencia de la oligarquía, para acercarse al ejército popular que le llevó a gobernar, podría tener una breve estadía en el poder”.

Eso es absolutamente cierto, siempre lo será así (…) Siempre se ha sabido que quien abandona su base se queda suspendido en el aire, y las oligarquías aquí, esos grupos que usted ve que eran los que fueron los que acompañaron muchos de ellos al gobierno pasado en todas las tropelías y en todos los actos de corrupción, porque no hay acto de corrupción solo con funcionarios, están ahí, los encumbrados grupos de poder. Entonces, como corcho siguen flotando y ahora aparecen al lado del nuevo presidente, del presidente puro. Ah, ¿pero usted cree que si el pueblo percibe que en vez de acercarse a sí mismo, así, a quien le dio el poder, se acerca a los que entendíamos que estábamos derrotando y sacando del poder? Porque los gobiernos no deben ponerse ni en manos de la oligarquía ni en manos de ejércitos populares.

—¿Entonces Abinader debe tener un poquito en cuenta al sector privado que le endosa responsabilidades para las llamadas alianzas público-privadas?

No estamos hablando de alianzas público-privadas. Las alianzas público-privadas no son del presidente Abinader. Esa ley se aprobó en el gobierno pasado.

—Pero le está dando mucha participación al sector privado.

Pero, claro, él lo que está haciendo es aplicando la ley, y no nos estamos refiriendo a eso, estamos refiriéndonos a la prudencia, es decir, los gobiernos son los guardianes del interés público, del bienestar colectivo, de la dignidad nacional y del erario. Son los celosos guardianes de eso. No deben estar ni en manos de oligarquías ni de grupos de poder ni con un populismo rampante, porque, de lo contrario, dejan de cumplir su función. Cuando tengan que tomar decisiones duras que afecten a grupos, no las tomarán porque ahí están sus amigos, porque ahí están los “popis”, porque ahí están las gentes que lo llevaron al poder con sus economías, con las finanzas, con los aportes financieros. Pero del otro lado está el pueblo que dio su voto y que a lo mejor aportó más dinero si se midiera el trabajo aportado que los millones que esta gente facilitaron.

—En el año 2003 no estaba a favor de la reelección de Hipólito Mejía. En el caso de que el partido lo apruebe o el mismo Abinader quisiera repostularse, ¿apoyaría su reelección?

Es muy temprano para eso. Sería uno hablar de un huracán que uno no sabe si va a venir o no va a venir o de una fiesta muy hermosa.

Los gobiernos tienen que merecerse, así como los presidentes. Las cosas todos tenemos que merecérnoslas, y las cosas no son como empiezan sino como terminan. Porque yo lo estoy haciendo bien hoy, no quiere decir que seguiré así.

—¿Y cómo está la relación suya con Abinader y con Hipólito?

Está bien. Son compañeros. Nosotros nunca nos hemos visitado todos los días. Bueno, el compañero Luis sí me visitaba, él no salía de esta oficina casi todas las semanas, pero ahora sus funciones lo separan y hace mucho que no nos vemos.

Se nota que está muy vigilante del gobierno de Abinader. De hecho, el 28 de febrero aclaró un tuit que había escrito el 27 de febrero, cuando Abinader rindió cuentas al país de su primer semestre como presidente. Escribió: “Nuestro tuit: ‘La mejor rendición de cuentas del Presidente de la República los 27 de febrero es decir la verdad, es un acto para decir lo que se ha hecho, no para pintar ilusiones.’, fue el 1er. párrafo de mi discurso como Pte. del Senado cuando HM acudió el 27 de feb. 2001. ¿Por qué recordó esto el mismo día en que Abinader daba su discurso?

Porque a mí me tocó juramentar al presidente Hipólito Mejía, y entonces ese tuit no lo puse yo después que habló el presidente, no, ese lo puse dos o tres días antes.

—No, fue el 27 de febrero.

No, me parece que fue el 26, pero no importa, de todas maneras yo lo recordé para que no se viera que era por ese momento, sino que (…) cada persona se impone un estilo de vida, y como yo me he dedicado no a la banca, yo no soy presidente de bancos, no soy presidente de consorcios industriales, ni de siderúrgica, ni tengo una gran explotación agropecuaria, no, me he dedicado al conocimiento, y entonces en el conocimiento no hay cosa más incómoda que la verdad, porque la verdad, cuando habla, si algo se le contrapone, evidencia si hay algo que no está bien.

Pero, nosotros tenemos la satisfacción de que hemos estado trabajando el tema de los combustibles y el presidente, el 27 de febrero, nada menos, dijo que se va a revisar. ¿Qué quiere eso decir? Que tenemos razón, que hay que hacerlo. El presidente habló de la Autovía del Nordeste en el mismo 27 de febrero. ¿Quién es que está insistiendo en eso? Nosotros. Entonces, tenemos la satisfacción de que está convencido de que tenemos razón. Y ahora, hace como tres días, el presidente reconoció que todas esas exoneraciones que afectan tanto al fisco, de combustibles, deben ir desmontándose y que pronto deben desaparecer. ¿Qué quiere eso decir? Que estamos poniendo parte de la agenda del propio gobierno.

—¿O sea que Abinader lo está escuchando… o leyendo sus tuits?

¿No? O es una coincidencia, pero como pasa de una, entonces, estamos diciendo, por lo menos, las cosas correctas.


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