Jill y Joe Biden, una historia de amor y valores familiares

 Jill y Joe Biden, una historia de amor y valores familiares

Jill y Joe Biden es la nueva pareja de inquilinos que habitará en la Casa Blanca por los próximos cuatro años. Se conocieron a mediados de los años 70, ambos habían tenido un primer matrimonio. Ella estaba divorciada y él aún cargaba con la pena de haber enviudado a raíz de un fatídico accidente automovilístico en 1972, en el que perdió la vida su esposa y su pequeña hija de un año de edad.

A pesar de tener una vida marcada por episodios de tristeza y oscuridad, su historia de amor está impregnada por hermosos momentos de alegría, unidad familiar, logros compartidos y una larga lista de éxitos que quizás nunca imaginaron juntos.

El hoy presidente de Estados Unidos ha tenido que atravesar varios desafíos, sin embargo, según sus propias palabras, Jill Biden ha sido una pieza clave en su recuperación hasta el punto que, en sus memorias publicadas en 2007, dijo: “Ella me devolvió la vida. Me hizo empezar a pensar que mi familia podría estar completa de nuevo».

Según crónicas publicadas en diarios internacionales los esposos se encontraron por primera vez en 1975 a través de una cita a ciegas en la que intervino el hermano del primer mandatario, quien para ese entonces era senador por Delaware.

Una cita

Según relata la Jill a la revista Vogue, cuando se conocieron, ella todavía era una estudiante. Explica en un principio vio muchos obstáculos para iniciar una relación de pareja con él, sobre todo el hecho de que es nueve años mayor que ella.

Pero en su primera cita todo fluyó. «Fuimos a ver A man and a woman al cine en Filadelfia y lo pasamos muy bien. Cuando llegamos a casa, me dio las buenas noches, subí las escaleras y llamé a mi madre y le dije que había conocido a un caballero».

Según comenta Jill, quien relató en primera persona la historia de amor de ambos en un libro sobre su familia, en 2019, y en el que habla también de su rol en la Casa Blanca como segunda dama, todo empezó sin mucho ánimo de volver a enamorarse. Ella se había divorciado y él había pasado por la peor tragedia de su vida. Pero se dejaron llevar por el sentimiento más sublime, del amor. Ambos se habían enamorado.

Petición a Dios

La Primera Dama recuerda que fue muy sopesada la decisión de unirse en matrimonio a su marido. Tardó un poquito, porque le pidió a Dios que no le dejara cometer el mismo error de nuevo. Jill Biden, dice que Joe estaba tan seguro de que quería casarse con ella que ni esa pausa de espera que le impuso lo hizo cambiar de idea.

«Me había enamorado de los niños y sentía que ese matrimonio tenía que funcionar. Habían perdido a su madre y yo no podía permitir que perdieran a otra. Tenía que estar 100% segura de casarme con él», explicó a Vogue, la mujer que tras cinco intentos finalmente dijo sí acepto y se casó con Joe el 17 de junio de 1977, con quien procreó a su hija Ashley.

Un juramento en familia

En el altar, junto a ellos, estuvieron los dos hijos de Biden, Beau y Hunter, quienes también se fueron de luna de miel con la pareja, demostrando que aquel matrimonio había creado un inquebrantable vínculo familiar.

Joe y Jill fundaron así los cimientos de una nueva vida en la que el político pretendía dejar atrás la tragedia que marcó su anterior etapa amorosa. En 1981, el matrimonio tuvo a su primera hija en común, Ashley.

Tras tres décadas de felicidad, la tragedia vuelve a posarse en el hogar de los Biden. Beau, primogénito del político, es diagnosticado de un tumor cerebral en 2013 y luego de dos años de lucha contra la enfermedad, fallece en 2015 a los 46 años.

Según explica el propio Biden en su libro Promise me, dad (‘Prométemelo, papá’) su hijo fue consciente de su inevitable final y trató de animarlo a seguir adelante cuando falleciera: «Me dijo ‘papá, sé que me amas más que nadie en el mundo, pero prométeme que estarás bien'», confiesa.

Esta pérdida afectó tanto a la familia que llevó a Joe Biden a renunciar a su aspiración presidencial en 2016. Se apartó de la vida política para refugiarse en su familia y, sobre todo, en su inseparable esposa Jill, la misma mujer que lo ha apoyada en sus momentos más tristes y los más felices desde que llegó a su vida por iniciativa de su hermano que quizás tuvo la visión de que ella sería la esposa ideal para él.

Hoy empiezan juntos una nueva etapa en la que el compromiso y el amor también serán protagonistas.

¡Enhorabuena!

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