Hong Kong podría botar millones de vacunas contra el coronavirus porque la gente no quiere acceder a ellas

 Hong Kong podría botar millones de vacunas contra el coronavirus porque la gente no quiere acceder a ellas

Hong Kong podría tirar a la basura millones de dosis de vacunas contra la covid-19 debido a que se acerca su fecha de vencimiento y muy poca gente se ha inscrito para recibirlas, dada la desconfianza de la población, según advirtió este martes un autoridad local.

La excolonia británica es uno de los pocos lugares del mundo que pudo asegurar más que suficientes dosis para inocular a su población de 7,5 millones de habitantes, pero la desconfianza en el gobierno, combinado con la desinformación en las redes sociales y los escasos casos de contagio, han provocado un bajo nivel de vacunación.

Este martes un miembro de la comisión del gobierno para las vacunas advirtió que los hongkoneses “solo tienen una ventana de tres meses” antes del vencimiento del primer lote de vacunas de Pfizer-BioNTech.

“Estas vacunas tienen fecha de vencimiento”, advirtió a la radio RTHK Thomas Tsang, excontralor del Centro de Protección de la Salud.

“No pueden ser usadas después de la fecha de vencimiento y los centros comunitarios de vacunación de BioNTech dejarán de operar en septiembre, como estaba previsto”, agregó.

Hasta ahora solo 19 % de la población de la ciudad ha recibido una dosis de alguna vacuna, mientras 14 % ha recibido las dos dosis.

Incluso entre los trabajadores de la salud hay dudas para recibir las vacunas. La Autoridad de Hospitales de la ciudad reveló este mes que solo un tercio de su personal se ha vacunado.

Hong Kong recibió 3,26 millones de dosis de vacunas de Pfizer-BioNTech, pero solo se han inyectado 1,23 millones.

Las demás permanecen sin usar y deben ser almacenadas a temperaturas ultrabajas y tienen un plazo de vencimiento de seis meses.

La advertencia de las autoridades de Hong Kong se da en momentos que otras regiones del mundo, particularmente los países de menos ingresos, corren en busca de vacunas para combatir fuertes brotes de covid-19.

Seis gobernantes de América Latina y el Caribe pidieron este lunes a la comunidad internacional acceso equitativo a las vacunas y que los países ricos compartan sus excedentes.

Suscribieron el pedido Alberto Fernández, presidente de Argentina; Carlos Alvarado, presidente de Costa Rica; Andrés Manuel López Obrador, presidente de México; Andrew Michael Holness, primer ministro de Jamaica; Luis Alberto Arce Catacora, presidente de Bolivia; Guillermo Lasso Mendoza, presidente de Ecuador, y Luis Alberto Lacalle Pou, presidente de Uruguay.

Empleadas domésticas, ¿obligadas a vacunarse?

Hong Kong renunció el 11 de mayo a un controvertido proyecto cuyo objetivo era hacer obligatoria la vacunación contra covid-19 para las empleadas domésticas extranjeras que trabajan en el territorio.

No obstante, las autoridades anunciaron que las aproximadamente 370.000 asistentes de hogar que trabajan en Hong Kong, en su mayoría filipinas e indonesias, tendrán que someterse a una segunda prueba por covid-19 tras una primera que debían efectuarse el 9 de mayo.


De acuerdo al polémico proyecto, estas empleadas, llamadas “ayudantes” o “asistentes”, mal pagadas, debían acreditar haber recibido dos dosis de vacuna para solicitar un visado de trabajo o cambiar de empleador.

Pero la jefa pro-Pekín del ejecutivo local, Carrie Lam, anunció que renunciaba a este proyecto.

“El gobierno decidió no hacer obligatoria la vacunación para renovar sus contratos a las trabajadoras del hogar”, indicó, añadiendo que esta decisión fue tomada tras reuniones con funcionarios filipinos e indonesios.

El secretario de Relaciones Exteriores filipino, Teodoro Locsin, manifestó que este proyecto “tiene tufo a discriminación”.

En abril, las autoridades sanitarias hongkonesas habían anunciado que estas empleadas domésticas tendrían que vacunarse y hacerse tests, después de que dos entre ellas dieran positivo por una de las variantes más virulentas de covid-19.

Señalaron que estas asistentes representaban un “riesgo significativo” puesto que a menudo trabajan con ancianos y se reúnen los domingos en los parques, durante su único día de descanso semanal.

Las asociaciones representantes de estas trabajadoras se lamentaron porque las familias para las que trabajan, así como quienes se desempeñan en las residencias para ancianos, no están obligados a inocularse contra el coronavirus.

Además, destacaron que el resto de la población extranjera, por lo general más rica, como los ejecutivos que trabajan en las finanzas, tampoco se encuentran sujetos a esta obligación cuando aparecen casos de contagio en su sector profesional.

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