“El bien no hace ruido y el ruido no hace bien”, una frase para recordar a Don Adriano Miguel Tejada

 “El bien no hace ruido y el ruido no hace bien”, una frase para recordar a Don Adriano Miguel Tejada

Hace unos días, mientras hacía “zapping” en Twitter, encontré en una publicación de Carlos Pérez Tejada una expresión que nuestro director Don Adriano Miguel Tejada usaba con frecuencia en las reuniones editoriales matutinas: “El bien no hace ruido (y el ruido no hace bien)”.

Cada vez que lo decía, abría los ojos, sonreía y miraba a cada uno de los presentes. Como un profesor que esperaba que sus alumnos comprendieran la lección. Esa filosofía don Adriano la llevó al ejercicio periodístico. Yo la interpretaba como: buscar respuestas a los problemas.

En marzo del año 2020 yo redactaba una nota sobre la poca información que el Gobierno revelaba en los primeros días del COVID-19, se sabía poco. En la sociedad había pánico porque ya se confirmaba el primer caso en la República Domincana, no existían los boletines diarios todavía, y el momento era de plena campaña electoral. Con toda la parsimonia que le caracterizaba, Don Adriano leyó la nota, entendió que tenía mucho de opinión y crítica a las autoridades, y al concluir dijo: “¿Tú no crees que estaría mejor si plantearas una solución?”.

A don Adriano no le gustaba levantar un avispero si no se llegaba al fondo del problema. Mucho menos enlodar ciudadanos. Siempre decía: “¡Confirmen!”; y exigía que cualquier ciudadano citado en una situación escabrosa dentro de una historia sea contactado o se le otorgara de inmediato el derecho a réplica, periodismo fundamental.

Una oportunidad en el problema

Hacer frente a las denuncias que se reciben de los ciudadanos no es tarea fácil. En general, los problemas por el desabastecimiento del agua; el recurrente deterioro de las calles dominicanas; el pobre mantenimiento de parques y áreas verdes; y muchos otros más, se repiten y acumulan barrio por barrio, y lo peor, muy pocas veces se les encuentra solución a pesar de la denuncia a través de los medios de comunicación. Con esa preocupación a Don Adriano se le ocurrió hacer la versión dominicana de un personaje que en Brasil había tenido éxito. En Diario Libre se le nombró José Boquete.

La primera vez que don Adriano me habló del personaje fue directo: “¿Tú te atreves a ser José Boquete?” (se sonrió). Por supuesto, era que me encargara de llevar al personaje por los barrios. Un muñeco (de fibra de vidrio) con una caña de pescar sentado en los problemas que afectan a los ciudadanos era lo novedoso. Luego la crónica tenía que ser fresca y contar las anécdotas de los vecinos. Pero lo más importante de todo era encontrar las respuestas a los problemas: “Tenemos que entrevistar a los responsables, hablar con las autoridades, que se comprometan a una solución y darle seguimiento hasta que resuelvan”, dijo don Adriano y luego lo recalcó José María Reyes, jefe de redacción. Yo acepté la propuesta. Unas semanas después llegó José Boquete a la redacción. De inmediato teníamos que salir a buscar un problema que fuera digno del personaje y en ese momento el fotógrafo Luis Gómez recordó una laguna que se formó en la calle Max Henríquez Ureña del sector Los Prados. Esa foto espectacular de Gómez con el pescador en una laguna de «alimañas y aguas servidas».

El mismo día de la publicación, el entonces director de la Corporación del Acueducto y Alcantarillados de Santo Domingo (Caasd), Freddy Pérez, convocó a una rueda de prensa y llevamos a José Boquete a la actividad. Esa fue su presentación en sociedad de y unas semanas después y, tras insistencia con varias publicaciones de José Boquete, iniciaron los trabajos a gran escala de un problema de drenaje que afectaba todo el sector Los Prados.

Así comenzó José Boquete, una idea de don Adriano para solucionar los problemas ciudadanos que comenzó hace 10 años.

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