Así es como gana dinero Netflix: cuando 192 millones de suscriptores no son suficientes

 Así es como gana dinero Netflix: cuando 192 millones de suscriptores no son suficientes

Así es como gana dinero… es una serie de artículos semanales de Xataka en los que analizamos el modelo de negocio de las grandes empresas tecnológicas: qué divisiones les dan beneficios reales y cuáles no, cuáles son los auténticos núcleos de estas compañías que han transformado al mundo. Hoy, la empresa que empezó alquilando DVD’s a domicilio y acabó poniendo patas arriba la industria del entretenimiento, redefiniendo la distribución audiovisual y poniendo en jaque incluso al mundo del cine: Netflix.

A priori, el negocio de Netflix es sencillo: invierte un dinero en crear material audiovisual y comprar los derechos de otros ya creados, ofrece un único producto con tres modalidades de precios para acceder a ellos y sus usuarios le pagan religiosamente cada mes. Pero si rascamos un poco más, no es tan sencillo.

Los suscriptores de Netflix son el 100% de su negocio a día de hoy, así que en la medida en la que suban, subirán sus ingresos… con algunos matices. En esta gráfica podemos ver la evolución anual de esta cifra en las barras verdes, mientras que la línea gris muestra el crecimiento interanual.

Por un lado, es normal que el crecimiento explosivo vaya moderándose y cada vez sea menor en cifras porcentuales. Al fin y al cabo es lo que le ocurre incluso a Facebook, Instagram o WhatsApp: cada vez es más difícil llegar a nuevas personas, ya que las que son susceptibles de usar el servicio seguramente ya estén dentro de él. El problema está en lo que ocurre desde 2015.

2015 fue el último año en el que el servicio no estaba disponible más que en un puñado de países. A finales de ese año precisamente llegó a España y un par de meses después anunció su desembarco internacional: todo el planeta podía usar Netflix salvo China (temporalmente, ya que luego hubo un acuerdo con Baidu), Crimea, Corea del Norte y Siria.

Sin embargo, el crecimiento ha seguido bajando en términos porcentuales, pese a estar en muchos más países. Esto obedece sobre todo a una gran dependencia de Estados Unidos. De hecho, solo tiene más clientes de fuera de Estados Unidos que de dentro desde mediados de 2017. Hasta entonces este seguía siendo mayoritario, pese a llevar años presente en toda Europa, América central y del sur, etc.

También merece la pena comentar el subidón interanual experimentado en lo que llevamos de 2020, en el contexto de una pandemia mundial con cuarentenas en la mayoría de países del mundo. Un escenario perfecto para darse de alta en Netflix. Su acción ha ido al compás de esta oportunidad en los últimos meses.

Una deuda que no deja de crecer

Una cuestión sobre Netflix que presumiblemente inquieta a sus directivos es que este crecimiento está sostenido por una fortísima inversión en creación de contenido exclusivo (películas, series, documentales) que no se sostiene con los ingresos actuales. Aunque los beneficios son crecientes, la inversión es mucho mayor.

Netflix ya acumula una deuda de casi 15.000 millones de dólares, que ha ido creciendo al compás de sus ingresos, pero que pese a su crecimiento, no se ha reducido. La competencia ha ido apretando o multiplicándose (Netflix ya rivaliza con Disney+, Prime Video, HBO, Hulu, Apple TV+…) y al mismo tiempo, esa fuerte competencia entre plataformas ha ido inflando el coste de contratación de actores y directores (¡hasta a los duques de Sussex!), algo que a su vez ha ido elevando el coste de las grandes producciones.

¿Significa todo esto que Netflix esté en problemas financieros? Seguramente no. Si algo ha demostrado Netflix en los últimos años es saber planificar a largo plazo. Por ejemplo, el divorcio con Disney hace unos años fue anticipado un lustro antes como algo que podía terminar ocurriendo y para lo que tenían que prevenirse, según contó Ted Sarandos, director de contenidos de Netflix, en una entrevista de Variety. Tras ese divorcio, llegó Disney+.

La cuestión es que este panorama también explica las subidas de precios paulatinas que hemos visto durante los últimos años: responden a un endeudamiento que no ha dejado de crecer.

Por otro lado, Netflix ha tenido que consolidar su crecimiento internacional, entre otros factores, de dos formas:

  • Localizando sus contenidos para seducir y fidelizar a los clientes de cada país.
  • Haciendo contenidos mejores y que fidelicen más a los usuarios de su plataforma.
  • Esto también explica el aumento del porcentaje de sus ingresos que Netflix ha destinado a la inversión en I+D para mejorar su plataforma. Del entorno del 5% de hace quince años ha aumentado hasta porcentajes de entre el 8% y el 10%, si bien en los dos últimos años naturales completos se ha reducido por debajo de ese 8%.
  • El desafío a largo plazo de Netflix es lograr seguir creciendo en ingresos sin tener que hacer gastos tan altos para producir sus contenidos, especialmente sin tener que recurrir al endeudamiento perpetuo. Sobre todo pensando en si llega un día en el que, por cualquier motivo, su masa de usuarios se reduzca y entre en un círculo vicioso en el que no tenga tantos ingresos como antes y no sea capaz de continuar produciendo contenidos del mismo nivel, y por ende, siga perdiendo usuarios. El tiempo dirá. Mientras tanto, la competencia aprieta.

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